Cirugía maxilofacial en Bogotá: cuándo una mordida, un quiste o una fractura pueden necesitar cirugía
Dra. Carolina Gil
Odontóloga y Cirujana Oral y Maxilofacial
Especialista en cirugía maxilofacial, implantología, cirugía oral y rehabilitación oral
Más de 20 años de experiencia en odontología y cirugía maxilofacial en Bogotá
¿Tus dientes siguen sin encajar bien después de una ortodoncia, te encontraron un quiste en una radiografía o notas que tu mordida cambió después de un accidente? También puede ocurrir que, tras una fractura facial, aparezcan síntomas como visión doble o adormecimiento en alguna zona del rostro. Estos signos no significan necesariamente que necesites una cirugía, pero sí pueden indicar que el problema involucra los huesos de los maxilares u otras estructuras de la cara y requiere una valoración más especializada.
Soy la Dra. Carolina Gil, cirujana maxilofacial en Bogotá, y durante más de 20 años de experiencia he evaluado alteraciones de los maxilares y diferentes patologías orales y maxilofaciales. Mi objetivo en este artículo es explicarte, de manera clara, cuándo problemas como una alteración importante de la mordida, un quiste o tumor en la mandíbula o una fractura facial pueden necesitar manejo por cirugía maxilofacial y qué se debe estudiar antes de definir un tratamiento.
¿Qué es una cirugía maxilofacial compleja y cuándo puede ser necesaria?
No todo problema de mordida, mandíbula o rostro necesita una cirugía. En muchos casos, la alteración puede estar principalmente en la posición de los dientes y manejarse con tratamientos odontológicos u ortodóncicos. Sin embargo, cuando están comprometidos los huesos de los maxilares, estructuras del rostro o alguna patología que requiere tratamiento quirúrgico, es necesario hacer una valoración desde la cirugía maxilofacial. Por eso, antes de hablar de una operación, lo más importante es identificar dónde está realmente el problema mediante el examen clínico y los estudios de imagen que sean necesarios en cada caso.
¿Cómo sé si un caso realmente necesita cirugía?
Como cirujana maxilofacial, una decisión quirúrgica nunca debe tomarse únicamente por lo que vemos externamente. Dos pacientes pueden presentar una alteración aparentemente similar y necesitar tratamientos completamente diferentes. Por eso realizo una valoración individualizada, en la que analizo la historia clínica, las estructuras faciales y orales, la forma en que encajan los dientes y los estudios diagnósticos disponibles. Con esa información puedo establecer qué está causando el problema y definir si existe una indicación quirúrgica y cómo debería planificarse.
La valoración puede incluir:
- Revisión de la historia clínica y antecedentes relevantes.
- Exploración facial y de la cavidad oral.
- Evaluación detallada de la mordida y los maxilares.
- Estudios de imagen según las características del caso.
- Diagnóstico y planificación del tratamiento antes de considerar cualquier procedimiento quirúrgico.
Mordida cruzada, abierta o profunda: ¿cuándo puede necesitar cirugía?
Cuando la mordida abierta, cruzada o profunda es marcada, la pregunta no debería ser únicamente cómo mover los dientes, sino si existe una alteración en la relación entre el maxilar y la mandíbula. En algunos pacientes el problema es principalmente dental y puede manejarse con ortodoncia; en otros, existe un componente esquelético que hace necesario valorar una cirugía ortognática. La decisión depende de la causa, la magnitud de la alteración y de cómo está afectando la función y la armonía facial.
¿Qué significa tener una alteración de la mordida?
Hablamos de una alteración de la mordida cuando los dientes superiores e inferiores no se relacionan de la forma esperada al cerrar la boca. En una mordida abierta, algunos dientes no alcanzan a hacer contacto; en una mordida cruzada, uno o varios dientes superiores cierran por dentro de los inferiores; y en una mordida profunda, los dientes superiores cubren en exceso a los inferiores. Aunque pueden parecer problemas exclusivamente dentales, su origen no siempre está únicamente en la posición de los dientes.
Señales que pueden indicar que el problema va más allá de los dientes
Hay situaciones que me hacen estudiar con mayor detalle si la alteración puede estar relacionada con los maxilares y no únicamente con los dientes. Por sí solas no confirman que sea necesaria una cirugía, pero sí justifican una valoración especializada:
- Los dientes superiores e inferiores no logran encontrarse correctamente al cerrar la boca.
- Existe dificultad para morder o masticar de forma funcional.
- Se observa una asimetría facial asociada a la mordida.
- La mandíbula se percibe notablemente adelantada o retraída.
- La alteración es marcada o persiste a pesar de tratamientos ortodóncicos previos.
- El movimiento de los dientes por sí solo no permitiría conseguir una relación adecuada entre ambos maxilares.
¿Qué evalúo antes de considerar una cirugía para corregir la mordida?
Antes de indicar una cirugía, necesito entender con precisión dónde se origina la alteración. Evalúo la relación entre el maxilar y la mandíbula, la forma en que encajan los dientes, su posición y las proporciones faciales. También reviso los estudios de imagen necesarios y, cuando el caso lo requiere, la planificación se realiza de manera conjunta con ortodoncia. La cirugía ortognática no se decide por una característica aislada de la sonrisa o del rostro, sino por el conjunto de hallazgos clínicos, funcionales y radiográficos.
Quistes y tumores en la mandíbula: ¿Por qué deben estudiarse a tiempo?
Encontrar un quiste o tumor en la mandíbula puede generar preocupación, pero no todas estas lesiones son malignas. Muchas son benignas; sin embargo, algunas pueden crecer, desplazar dientes o afectar progresivamente el hueso y los tejidos cercanos. Por eso, cuando encuentro una lesión de este tipo, mi prioridad como cirujana maxilofacial es determinar exactamente qué es, qué estructuras compromete y cuál es la forma más adecuada de tratarla.
¿Cuál es la diferencia entre un quiste y un tumor mandibular?
Un quiste mandibular es una cavidad que generalmente contiene líquido o material semisólido, mientras que un tumor mandibular corresponde a un crecimiento anormal de tejido. Existen diferentes tipos de ambos y su comportamiento puede variar considerablemente. Algo importante que siempre explico a mis pacientes es que encontrar una lesión en el maxilar o la mandíbula no significa automáticamente que se trate de cáncer; para saberlo es necesario realizar un diagnóstico adecuado.
Un quiste puede crecer sin producir síntomas evidentes
Algunas lesiones pueden desarrollarse durante un tiempo sin causar dolor ni cambios evidentes. De hecho, no es extraño que un paciente llegue a consulta porque en una radiografía tomada por otro motivo apareció un quiste que ya ha afectado parte del hueso. Por eso, un hallazgo radiográfico no debe ignorarse aunque en ese momento no produzca molestias: primero debemos identificar qué tipo de lesión es y cuál es su extensión.
¿Qué señales pueden hacer necesaria una valoración?
Estas manifestaciones no permiten diagnosticar por sí solas un quiste o un tumor, pero sí son razones para realizar una valoración y estudiar la zona con mayor detalle:
- Aumento de volumen en la mandíbula o la encía.
- Dolor o molestia que persiste.
- Cambios en la posición o movilidad de los dientes.
- Sensación de presión en una zona determinada.
- Una lesión detectada incidentalmente en una radiografía.
- Crecimiento o cambio progresivo en alguna parte de la mandíbula.
¿Cómo se sabe exactamente qué tipo de lesión es?
No puedo determinar el tipo de lesión únicamente observando una radiografía. El diagnóstico puede requerir diferentes herramientas según cada caso: radiografías, tomografía u otros estudios de imagen para conocer su tamaño y relación con las estructuras cercanas y, cuando está indicado, una biopsia para analizar una muestra del tejido. Esta información es la que permite establecer un diagnóstico más preciso antes de decidir el tratamiento.
¿Todos los quistes y tumores de mandíbula se operan de la misma manera?
No. El tratamiento de los quistes y tumores mandibulares depende de las características específicas de cada lesión. Antes de definir una cirugía evalúo factores como:
- El tipo de lesión.
- Su tamaño y ubicación.
- La cantidad de hueso comprometido.
- Su relación con dientes, nervios y otras estructuras cercanas.
- El diagnóstico obtenido mediante el estudio del tejido cuando corresponde.
Por esta razón, dos lesiones que parecen similares en una radiografía pueden necesitar procedimientos y planificaciones muy diferentes.
Cuando el quiste o tumor ya ha afectado el hueso
Cuando una lesión ha crecido y ha comprometido una cantidad importante de hueso, el tratamiento puede requerir algo más que retirar el quiste o tumor mandibular. También debemos evaluar qué estructuras están afectadas y cómo manejar el defecto que queda después de tratar la lesión. En algunos casos puede ser necesario planificar procedimientos reconstructivos o de regeneración ósea, siempre de acuerdo con el diagnóstico, la extensión de la lesión y las necesidades particulares del paciente.
Fracturas faciales después de un accidente: ¿cuándo interviene un cirujano maxilofacial?
Después de un accidente de tránsito, una caída o un golpe fuerte en el rostro, puede existir una fractura facial que comprometa huesos importantes para la mordida, la movilidad de la mandíbula, la simetría facial o incluso la visión. Como cirujana maxilofacial, no solo evalúo las lesiones recientes: también valoro pacientes que llegan meses o años después con secuelas de un trauma facial que siguen afectando su función o la forma en que sienten y perciben su rostro.
¿Qué partes del rostro pueden sufrir una fractura?
Una fractura puede afectar distintas estructuras según la dirección y la intensidad del golpe. Entre las zonas que con mayor frecuencia requieren valoración maxilofacial están:
- Mandíbula.
- Maxilar superior.
- Pómulo o hueso cigomático.
- Órbita, que es la cavidad ósea que rodea y protege el ojo.
- Otras estructuras del tercio medio de la cara.
La ubicación de la fractura es importante porque cada una puede producir alteraciones diferentes en la mordida, el movimiento mandibular, la sensibilidad o la visión.
Señales que pueden aparecer después de una fractura facial
Después de un traumatismo, hay síntomas que me hacen evaluar con mayor detalle si existe una fractura o una secuela que necesita tratamiento. Ninguno de ellos confirma por sí solo el diagnóstico, pero sí son motivos para consultar:
- La mordida cambió y los dientes ya no encajan como antes.
- Existe dificultad para abrir o mover la boca.
- Dolor e inflamación que persisten.
- Adormecimiento en alguna zona del rostro.
- Cambios visuales o visión doble.
- Hundimiento, asimetría o cambios alrededor del ojo.
En especial, las fracturas de mandíbula pueden modificar la forma en que encajan los dientes, mientras que las lesiones del tercio medio facial y de la órbita pueden afectar la sensibilidad y la función visual.
Fractura de piso de órbita: cuando el golpe también afecta el área del ojo
La órbita es la cavidad ósea donde se encuentra el ojo, y su parte inferior se conoce como piso orbitario. Un golpe fuerte puede fracturar esta zona y, dependiendo de las estructuras comprometidas, aparecer síntomas como visión doble, dolor al mover el ojo o adormecimiento en la mejilla y en la zona de los dientes superiores. No todas las fracturas de piso de órbita necesitan el mismo tratamiento, por eso es importante evaluar la extensión de la lesión, la función ocular y los estudios de imagen antes de decidir si se requiere una reparación quirúrgica.
¿Cómo estudio una fractura o una secuela de trauma facial?
Antes de definir un tratamiento, necesito entender con precisión qué estructuras están comprometidas y cómo están funcionando actualmente. La valoración puede incluir:
- Exploración clínica facial y oral.
- Evaluación de la mordida y del movimiento mandibular.
- Revisión de la simetría facial.
- Estudios de imagen según el caso.
- Tomografía cuando se necesita analizar con mayor detalle las estructuras óseas.
- Planificación quirúrgica individualizada si existe una indicación de tratamiento.
El objetivo no es decidir primero si hay que operar, sino establecer un diagnóstico preciso y entender qué consecuencias dejó el trauma para definir el manejo más adecuado.
Cada caso necesita una planificación diferente
Una alteración de la mordida, un quiste o tumor mandibular y una fractura facial pueden pertenecer al campo de la cirugía maxilofacial, pero no se diagnostican ni se tratan de la misma manera. La planificación debe empezar por identificar qué estructura está afectada, qué tan extensa es la alteración, qué función está comprometida y qué tratamiento necesita realmente el paciente. Esa valoración individual es la que permite tomar decisiones más precisas y evitar procedimientos innecesarios, especialmente en casos complejos donde intervienen huesos, dientes, nervios, articulaciones u otras estructuras del rostro.
¿Cuándo consultar con un cirujano maxilofacial?
| Si presentas... | Puede ser necesario evaluar... | Especialidad |
|---|---|---|
| Alteración importante de la mordida | Relación entre el maxilar y la mandíbula | Cirugía maxilofacial |
| Quiste o lesión detectada en una radiografía | Tipo de lesión, tamaño y compromiso del hueso | Cirugía maxilofacial |
| Cambio de la mordida después de un accidente | Posible fractura o secuela de un trauma facial | Cirugía maxilofacial |
| Visión doble después de un trauma facial | Posible compromiso de la órbita | Valoración especializada |
| Fractura facial antigua con secuelas | Estructuras afectadas y posibilidades de tratamiento o corrección | Cirugía maxilofacial |
Experiencia de la Dra. Carolina Gil en cirugía maxilofacial en Bogotá
Soy la Dra. Carolina Gil, cirujana maxilofacial en Bogotá, con más de 20 años de trayectoria en el manejo de alteraciones de los maxilares, patologías orales y casos que requieren una valoración quirúrgica especializada. Mi enfoque parte de un diagnóstico preciso, una atención cercana y una planificación individual para cada paciente. Cuando el caso lo requiere, trabajo de manera multidisciplinaria con otros especialistas para integrar las diferentes áreas del tratamiento y ofrecer una atención más completa desde mi consulta en Bogotá.
Atención personalizada para casos maxilofaciales complejos
Cada paciente llega con una historia diferente, por eso no trabajo con soluciones estandarizadas. Si ya tienes un diagnóstico, una radiografía, una tomografía o estás buscando una segunda valoración para una alteración de la mordida, un quiste o tumor mandibular, una fractura facial o una secuela de trauma, puedes solicitar una consulta conmigo en Bogotá para revisar tus estudios, aclarar tus dudas y conocer cuáles son las alternativas de tratamiento que pueden considerarse según tu caso.
Agenda tu valoración de cirugía maxilofacial en Bogotá
Si estás buscando una cirujana maxilofacial en Bogotá para evaluar tu caso, puedes agendar una valoración conmigo. Revisaremos tus síntomas, antecedentes y estudios diagnósticos para establecer qué está ocurriendo y qué opciones de tratamiento pueden ser adecuadas para ti. Agenda tu consulta y demos el primer paso hacia un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento pensado para tu caso.
Preguntas frecuentes sobre cirugía maxilofacial
¿Cuáles son los tipos de cirugía maxilofacial?
La cirugía maxilofacial abarca procedimientos destinados a tratar alteraciones de los huesos maxilares, la mandíbula y otras estructuras del rostro. Dentro de los casos que manejo se encuentran las cirugías para determinadas alteraciones de la mordida, el tratamiento de quistes y tumores mandibulares y el manejo de fracturas faciales y sus secuelas. El procedimiento indicado depende siempre del diagnóstico y de las estructuras comprometidas.
¿Qué quiere decir cirugía maxilofacial compleja?
Se habla de una cirugía maxilofacial compleja cuando el problema involucra estructuras como los maxilares, la mandíbula, la órbita, nervios u otros tejidos del rostro y requiere una planificación especializada. La complejidad no depende únicamente del tamaño de la cirugía, sino también de la ubicación de la lesión, las estructuras comprometidas y el objetivo funcional que buscamos recuperar.
¿Qué cirugías puede realizar un cirujano maxilofacial?
Un cirujano maxilofacial puede tratar diferentes alteraciones de los huesos y estructuras de la cara. En mi práctica en Bogotá realizo, entre otros procedimientos, cirugía para determinados problemas de los maxilares y la mordida, tratamiento quirúrgico de quistes y tumores de la mandíbula y manejo de fracturas faciales, incluyendo algunos casos de secuelas posteriores a accidentes.
¿Qué tan riesgosa es una cirugía maxilofacial?
El nivel de riesgo depende del procedimiento, la extensión del problema, las estructuras involucradas y las condiciones generales de cada paciente. Por eso, antes de indicar una cirugía realizo una valoración detallada y reviso los estudios diagnósticos necesarios. Una buena planificación permite identificar posibles riesgos y establecer el manejo más adecuado para cada caso, sin asumir que todas las cirugías maxilofaciales tienen el mismo grado de complejidad.
¿Cómo saber si realmente necesito una cirugía maxilofacial?
No siempre es posible determinarlo únicamente por los síntomas. Una alteración importante de la mordida, una lesión encontrada en una radiografía o las secuelas de un accidente pueden requerir una valoración especializada. El primer paso es establecer qué estructura está afectada, cuál es la causa del problema y qué tan extensa es la alteración antes de decidir si la cirugía es realmente necesaria.
¿Qué estudios se necesitan antes de una cirugía maxilofacial?
Los estudios dependen del motivo de consulta. Puedo solicitar radiografías, tomografía u otras imágenes que permitan observar los huesos y las estructuras cercanas con mayor detalle. En lesiones como quistes o tumores mandibulares, algunos casos también necesitan una biopsia y análisis del tejido. Estos estudios complementan la exploración clínica y permiten realizar una planificación más precisa.
¿Cuándo debería consultar con un cirujano maxilofacial?
Es recomendable solicitar una valoración si presentas una alteración importante de la mordida, te encontraron un quiste o lesión en la mandíbula, sufriste una fractura facial o continúas con cambios en la mordida, asimetría, adormecimiento o alteraciones alrededor del ojo después de un accidente. Una consulta especializada permite conocer el origen del problema y definir si necesitas tratamiento quirúrgico u otro tipo de manejo.