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Extracción de dientes incluidos en Bogotá: ¿Cómo detectarlos y tratarlos a tiempo?

Extracción de dientes incluidos en Bogotá - Dra Carolina Gil

A muchas personas les sorprende descubrir que tienen un diente que nunca salió por completo y, aun así, ya está generando presión, molestias o cambios en la mordida. En consulta, esto ocurre con más frecuencia de lo que parece. Una radiografía panorámica puede revelar la presencia de dientes incluidos, dientes retenidos o incluso una cordal incluida antes de que aparezca un dolor intenso. Precisamente por eso, entender este diagnóstico a tiempo puede marcar una gran diferencia en la planeación del tratamiento.

Como cirujana maxilofacial en Bogotá, he acompañado durante años a pacientes que llegan con dudas muy similares: si ese diente realmente necesita cirugía, qué riesgos existen, cómo es la recuperación y qué puede pasar si se deja avanzar el problema. Mi práctica se centra en el manejo integral de alteraciones de la cavidad oral, incluida la cirugía de dientes incluidos y la exodoncia de terceros molares, dentro de un enfoque especializado, multidisciplinario y personalizado.

Tabla de contenido

¿Qué son los dientes incluidos o retenidos?

Cuando hablo de dientes incluidos o dientes retenidos, me refiero a piezas dentales que no han logrado salir a la boca de forma normal dentro del tiempo esperado. En algunos casos permanecen totalmente dentro del hueso; en otros, quedan cubiertos parcialmente por la encía o erupcionan solo una parte. Este es un hallazgo que puede presentarse tanto en pacientes jóvenes como en adultos, y no siempre produce molestias al comienzo.

Lo importante es entender que no se trata solo de “un diente que no salió”. En realidad, estamos ante una alteración en la erupción dental que puede tener distintas causas, distintas implicaciones y también diferentes formas de manejo. Por eso, antes de pensar en una cirugía de dientes incluidos, lo primero es valorar con precisión la posición del diente, el espacio disponible y su relación con las estructuras vecinas.

Diferencia entre diente incluido, retenido e impactado

Dicho de una forma práctica, los tres términos se relacionan con un problema en la erupción dental, pero no siempre describen exactamente el mismo escenario. Esa diferencia es importante porque no todos los casos requieren el mismo tratamiento. Hay dientes retenidos que pueden vigilarse, otros que se manejan junto con ortodoncia y otros en los que sí es necesario planear una extracción de dientes incluidos de manera oportuna.

¿Por qué ocurre este problema?

La causa más frecuente es la falta de espacio. Cuando el diente no encuentra el espacio suficiente para salir correctamente, puede quedarse dentro del hueso, salir solo una parte o desviarse de su trayecto normal. Esto ocurre con bastante frecuencia en las cordales o terceros molares, porque son los últimos dientes en intentar erupcionar y muchas veces ya no tienen espacio disponible.

Sin embargo, esa no es la única causa. También puede influir la posición en la que viene formado el diente, la dirección de erupción, el apiñamiento dental o ciertas alteraciones en el desarrollo de la dentición. Por eso vemos casos de colmillos incluidos, premolares y cordales retenidos, cada uno con características diferentes.

¿Qué tipos de dientes incluidos pueden requerir tratamiento?

No todos los dientes incluidos se comportan igual ni generan el mismo tipo de problema. En mi práctica como especialista en cirugía maxilofacial veo con frecuencia distintos casos de dientes retenidos, pero los más relevantes desde el punto de vista clínico suelen ser los colmillos, algunos premolares y las cordales o terceros molares incluidos. Cada uno puede afectar de manera diferente la mordida, la posición de los demás dientes y la planificación del tratamiento. Por eso, cuando evalúo un caso, no solo observo qué diente está incluido, sino también su ubicación, su orientación y el impacto que puede tener sobre la funcionalidad oral.

Los colmillos incluidos suelen llamar mucho la atención porque son dientes muy importantes tanto para la estética como para la función de la mordida. Cuando un colmillo no logra salir en el momento esperado, puede alterar la alineación dental y complicar el desarrollo normal de la arcada. En estos casos, la valoración temprana es especialmente importante, porque el manejo no siempre implica extracción. En algunos pacientes puede considerarse un abordaje combinado con ortodoncia, mientras que en otros sí puede ser necesario un tratamiento quirúrgico según la posición del diente y el espacio disponible.

Los premolares incluidos son menos comentados por los pacientes, pero también pueden requerir tratamiento. A veces se detectan durante una valoración odontológica o en estudios radiográficos solicitados por ortodoncia, especialmente cuando hay retrasos en la erupción o alteraciones en el orden en que salen los dientes permanentes.

En estos casos, lo más importante es determinar si el premolar puede incorporarse funcionalmente a la mordida o si su posición hace que eso no sea viable. Dependiendo del caso, puedo recomendar observación, manejo interdisciplinario con ortodoncia o una intervención quirúrgica

Las cordales o terceros molares incluidos son, sin duda, uno de los hallazgos más frecuentes en cirugía de dientes incluidos. Esto ocurre porque son los últimos dientes en desarrollarse y en intentar salir, de modo que encuentran poco espacio en la arcada. Como resultado, pueden quedar parcialmente erupcionadas, completamente cubiertas por encía o incluso atrapadas dentro del hueso.

Aunque tanto los colmillos como los premolares incluidos pueden requerir cirugía en determinados pacientes, las que terminan necesitando manejo quirúrgico son las cordales o terceros molares incluidos. Esto se debe a su alta prevalencia, a la falta de espacio con la que suelen encontrarse y a la posibilidad de que generen molestias, inflamación, infecciones o afectación sobre dientes vecinos.

En cambio, cuando se trata de colmillos incluidos o de algunos premolares retenidos, la decisión suele depender más del contexto ortodóntico, de la edad del paciente y de la viabilidad de conservar la pieza dentro del plan de tratamiento. Por eso, en mi valoración, el objetivo no es indicar cirugía de forma automática, sino definir qué necesita realmente cada caso.

¿Cómo se detectan los dientes incluidos?

Uno de los errores más comunes es pensar que los dientes incluidos siempre se detectan porque causan dolor. En realidad, no siempre ocurre así. En muchos pacientes, el problema se descubre durante una revisión odontológica de rutina o como parte del estudio previo a un tratamiento de ortodoncia. En otros casos, sí aparecen señales que hacen sospechar que un diente no está erupcionando correctamente. Por eso, la detección no depende de un solo hallazgo, sino de la suma entre síntomas, valoración clínica y estudios de imagen.

CAROLINA GIL - extraccion de diente retenido

Desde mi experiencia en el manejo de dientes incluidos, cordales y otras alteraciones de la erupción dental, una evaluación completa permite entender no solo si el diente está retenido, sino también cómo está ubicado, si afecta estructuras vecinas y si podría requerir una cirugía de dientes incluidos. Según MedlinePlus, los dientes impactados pueden identificarse por signos clínicos en la zona y las radiografías dentales permiten confirmar la presencia de dientes que no han erupcionado.

Síntomas y señales que pueden hacer sospechar un diente incluido

Algunos pacientes consultan porque notan molestias localizadas, inflamación en la encía o presión en una zona donde esperaban que saliera un diente y eso nunca ocurrió. También puede haber episodios repetidos de dolor, dificultad para la higiene en la parte posterior de la boca o sensación de que un diente está empujando a los demás. En el caso de las cordales o terceros molares incluidos, estas señales suelen ser más frecuentes, especialmente cuando la pieza intenta erupcionar parcialmente y queda en una posición desfavorable.

Hallazgos en la valoración clínica

La valoración clínica es fundamental porque me permite identificar signos que orientan el diagnóstico antes de revisar la imagen. En consulta observo si hay ausencia de una pieza que ya debería haber erupcionado, cambios en la posición de los dientes vecinos, inflamación localizada, abultamientos en la encía o alteraciones en la mordida. En algunos pacientes, además, la evaluación se relaciona con un tratamiento de ortodoncia, ya que es allí donde se detecta que un colmillo, un premolar o una cordal incluida no siguieron su proceso de erupción normal.

¿Cómo detectarlos en una radiografía panorámica?

La radiografía panorámica es una herramienta muy útil para detectar dientes incluidos porque permite ver de manera general la posición de las piezas dentales dentro de los maxilares. Gracias a esta imagen, puedo identificar si el diente permanece dentro del hueso, si está inclinado, si está parcialmente erupcionado o si su trayectoria de salida está bloqueada por otro diente. Además, la radiografía panorámica ayuda a evaluar la relación del diente retenido con las piezas vecinas, lo cual es especialmente importante cuando se trata de cordales o terceros molares incluidos. En estos casos, la imagen permite planificar mejor el tratamiento, anticipar el nivel de complejidad y decidir si el manejo debe ser quirúrgico.

Si llevas tiempo posponiendo la revisión de ese diente incluido, este puede ser el momento de dar el paso. Agenda una valoración y resuelve tu caso con confianza.

¿Cuándo necesitan cirugía los dientes incluidos?

No todos los dientes incluidos requieren cirugía de inmediato, y esa es una de las dudas que más escucho en consulta. El punto clave no es solo que el diente no haya erupcionado, sino que puede tener su posición dentro del hueso o bajo la encía. En mi práctica en cirugía maxilofacial, evalúo cada caso de manera individual porque la decisión no depende únicamente del nombre del problema, sino de:

 La cirugía de dientes incluidos y la exodoncia de terceros molares forman parte del abordaje quirúrgico que realizo dentro del tratamiento integral de alteraciones de la cavidad oral.

¿Por qué no todos los dientes incluidos se manejan igual?

No todos los dientes incluidos se manejan igual porque no todos cumplen la misma función ni están en la misma posición. No es lo mismo una cordal incluida en la parte posterior de la boca que un colmillo retenido en un paciente en tratamiento de ortodoncia. Tampoco es igual un diente completamente cubierto por hueso que uno parcialmente erupcionado. Cada una de estas situaciones cambia la decisión terapéutica.

El manejo también depende de factores como la edad del paciente, los síntomas, el espacio disponible, la relación del diente con otras estructuras y el objetivo funcional del tratamiento. En algunos casos, la mejor conducta será quirúrgica; en otros, puede requerirse un manejo interdisciplinario con ortodoncia; y en otros, lo correcto será hacer seguimiento clínico y radiográfico.

¿Qué pasa si no te haces la extracción de cordales a tiempo?

No todas las cordales o terceros molares incluidos necesitan extraerse en el mismo momento, pero sí hay casos en los que dejar pasar el tiempo puede favorecer molestias, complicaciones locales o un tratamiento más complejo después. En mi experiencia en cirugía maxilofacial, una de las claves está en no esperar a que el problema avance demasiado para valorarlo. La atención de dientes incluidos y la exodoncia de terceros molares hacen parte del abordaje quirúrgico que realizo dentro del tratamiento integral de alteraciones de la cavidad oral.

Lo importante no es generar alarma, sino entender que una cordal incluida puede permanecer estable durante un tiempo y, aun así, requerir seguimiento. En otros pacientes, por el contrario, esa misma pieza comienza a producir señales que indican que conviene actuar de forma oportuna.

Una de las consecuencias más frecuentes de no realizar a tiempo la extracción de cordales cuando está indicada es la aparición de dolor recurrente, inflamación de la encía y episodios de infección local. Esto suele pasar especialmente cuando la cordal no ha salido por completo y queda parcialmente cubierta por encía, porque esa zona se vuelve más difícil de limpiar y puede retener restos de alimentos y bacterias.

Otro punto importante es la relación de la cordal incluida con el diente que tiene al frente. Cuando el tercer molar se encuentra inclinado o mal posicionado, puede ejercer presión sobre la raíz o la corona del segundo molar. Con el tiempo, esto puede favorecer molestias, dificultar la higiene en esa zona y comprometer tejidos que idealmente deberían conservarse sanos.

No todas las cordales producen cambios visibles en la alineación dental, pero sí pueden generar sensación de presión o interferir con el equilibrio de la arcada en algunos pacientes. Esto cobra aún más importancia cuando la persona está en valoración de ortodoncia o ya ha pasado por un tratamiento previo y queremos mantener una adecuada estabilidad dental.

Uno de los aspectos que más explico en consulta es que, cuando la extracción de cordales se posterga a pesar de existir indicación clínica, el manejo posterior puede volverse más complejo. No porque eso ocurra en todos los casos, sino porque con el tiempo pueden aparecer procesos inflamatorios repetidos, mayor compromiso de tejidos vecinos o una posición más difícil de abordar desde el punto de vista quirúrgico.

 

Relación entre dientes incluidos y ortodoncia

La relación entre los dientes incluidos y la ortodoncia es muy estrecha. En muchos casos, el problema no se descubre porque el paciente tenga dolor, sino porque durante el estudio ortodóntico se identifica que una pieza no erupcionó en el momento esperado o no está ocupando el lugar que debería dentro de la arcada. Esto ocurre con frecuencia en pacientes jóvenes, aunque también puede detectarse en adultos que consultan por apiñamiento, alteraciones en la mordida o necesidad de reorganizar el espacio dental.

Desde mi experiencia, la ortodoncia no solo ayuda a alinear los dientes, sino también a revelar problemas que antes no eran evidentes. Cuando una pieza permanente no aparece, cuando hay una asimetría en la erupción o cuando el espacio no corresponde con la secuencia normal del desarrollo dental, es necesario estudiar si existe un diente retenido, un diente impactado o una alteración en su trayectoria de salida.

Cuando la ortodoncia ayuda a detectar el problema

En muchos pacientes, la ortodoncia es el momento en el que se detecta por primera vez un diente incluido. Esto sucede porque el análisis ortodóntico exige revisar con detalle la posición de los dientes, el espacio disponible y la forma en que se está desarrollando la mordida. Si un colmillo no ha erupcionado, si un premolar no aparece en el tiempo esperado o si una cordal incluida está interfiriendo con la armonía de la arcada, el estudio previo permite identificarlo con mayor claridad.

¿Cómo es el procedimiento para extraer un diente incluido?

Cuando un paciente escucha que necesita una extracción de dientes incluidos, una de las primeras dudas que aparece es cómo se realiza la cirugía. Y es completamente normal. Muchas personas imaginan un procedimiento mucho más complejo o agresivo de lo que en realidad suele ser cuando existe una buena planeación.

Desde mi experiencia en cirugía maxilofacial, considero que el éxito de este tipo de tratamiento no depende solo del acto quirúrgico, sino del análisis previo del caso, de la técnica utilizada y de una explicación clara para el paciente. Precisamente por eso, antes de indicar una cirugía de dientes incluidos, evalúo con detalle la posición de la pieza, el tipo de inclusión, la relación con los dientes vecinos y el comportamiento de los tejidos que la rodean. No es lo mismo una cordal incluida parcialmente erupcionada que un diente completamente cubierto por hueso, y esa diferencia cambia la manera de planear el procedimiento.

Valoración inicial y planificación

La primera etapa es la valoración. En este momento, reviso la historia clínica del paciente, los síntomas que presenta y los hallazgos del examen oral. Además, analizo las imágenes diagnósticas para entender con exactitud dónde está el diente, cómo se encuentra posicionado y qué grado de dificultad puede representar su extracción.

Tipo de anestesia y preparación del paciente

Una vez se define que la mejor opción es la cirugía, el siguiente paso es preparar adecuadamente al paciente. El tipo de anestesia se determina según la complejidad del caso, el número de dientes a tratar y las condiciones individuales de cada persona. Lo importante es que el procedimiento se realice de forma controlada, con medidas que permitan comodidad y seguridad durante toda la intervención.

El procedimiento paso a paso

El procedimiento comienza con la preparación del área quirúrgica y la administración de la anestesia definida para el caso. Una vez el paciente está listo, se accede a la zona donde se encuentra el diente incluido. Dependiendo de su posición, puede ser necesario trabajar sobre la encía y el tejido que cubre la pieza para exponerla de forma adecuada. Después, se realiza la extracción mediante una técnica planificada según la ubicación del diente y el nivel de dificultad.

Recuperación después de la extracción de un diente incluido

La recuperación después de una extracción de dientes incluidos es una parte muy importante del tratamiento. Aunque muchas personas se concentran en la cirugía, en realidad el posoperatorio también influye en la comodidad del paciente y en la evolución del caso. En mi experiencia, una buena recuperación depende de tres factores: una valoración adecuada, una técnica quirúrgica bien planificada y el cumplimiento de las indicaciones posteriores.

También es importante entender que no todos los pacientes evolucionan exactamente igual. La recuperación puede variar según la posición del diente, el grado de complejidad de la cirugía, el estado de los tejidos y la respuesta individual de cada persona. No es lo mismo la recuperación de una cordal incluida parcialmente erupcionada que la de un diente que estaba completamente retenido dentro del hueso. Por eso, cuando explico este proceso, siempre aclaro que hay síntomas esperables dentro de una evolución normal y otros que deben revisarse en control.

Durante las primeras horas después de la cirugía, lo más habitual es sentir adormecimiento por efecto de la anestesia y, posteriormente, una molestia gradual en la zona intervenida. También puede presentarse una pequeña cantidad de sangrado o manchado, especialmente al inicio. Esto no significa que algo vaya mal; hace parte de la respuesta normal del organismo después de una cirugía de dientes incluidos.

Además, en este periodo inicial es normal sentir sensibilidad al abrir la boca, hablar o masticar, sobre todo si la extracción se realizó en la parte posterior de la boca, como ocurre con frecuencia en la extracción de cordales. En algunos pacientes también aparece una sensación de presión o pesadez en la zona, que suele corresponder al proceso inflamatorio normal de las primeras horas.

La inflamación y el dolor moderado forman parte de la evolución normal después de la extracción de un diente retenido o impactado. Generalmente, la inflamación tiende a hacerse más evidente durante las primeras 24 a 72 horas y luego empieza a disminuir de manera progresiva. Esa respuesta es esperable, especialmente en procedimientos donde hubo una intervención más profunda sobre tejidos blandos o sobre el hueso.

Con el dolor ocurre algo similar: suele ser más notorio una vez desaparece el efecto de la anestesia y, después, debería mantenerse controlado con las indicaciones formuladas. La intensidad no es igual en todos los casos, pero lo esperable es que haya una mejoría gradual con el paso de los días. También puede haber cierta limitación para abrir la boca o sensibilidad al masticar, sobre todo cuando se trató de una cordal o tercer molar incluido.

¿Cuál es el precio de la extracción de dientes incluidos en Bogotá?

No existe un valor único para todos los casos. Aunque muchas personas buscan una cifra exacta desde el inicio, en este tipo de procedimientos el costo depende de la complejidad quirúrgica y de las condiciones específicas de cada paciente.

Desde mi experiencia, hablar de precio sin una valoración previa puede llevar a una idea incompleta del tratamiento. No es lo mismo extraer una cordal incluida parcialmente erupcionada que intervenir un diente completamente retenido dentro del hueso. Tampoco es igual tratar una sola pieza que planificar la extracción de varios dientes incluidos en una misma cirugía. Por eso, cuando evalúo un caso, mi prioridad no es dar una cifra general, sino definir primero qué necesita realmente el paciente y cuál es la forma más adecuada de abordarlo.

¿Qué factores influyen en el costo?

El costo de una extracción de dientes incluidos puede variar según varios factores. Uno de los principales es el tipo de diente comprometido. Por ejemplo, no siempre tiene la misma complejidad una extracción de cordales que el manejo de un colmillo o un premolar retenido.

También influye la posición del diente. Si la pieza está parcialmente erupcionada, completamente cubierta por encía o retenida dentro del hueso, la dificultad quirúrgica cambia. A esto se suma la relación con los dientes vecinos y con otras estructuras anatómicas, ya que una cirugía más compleja exige una planificación más cuidadosa.

Importancia de la valoración previa para definir el tratamiento

Cuando un paciente descubre que tiene un diente incluido, es normal que aparezcan muchas dudas: si realmente necesita cirugía, si puede esperar, cómo será el procedimiento o qué puede pasar si no se trata a tiempo. Por eso, más que pensar solo en la extracción, lo primero es contar con una valoración que te permita entender tu caso con calma, claridad y confianza.

En mi consulta, cada valoración es un espacio para escucharte, revisar tu diagnóstico de manera detallada y orientarte con honestidad sobre la mejor opción para tu salud oral. Mi objetivo no es solo tratar un problema dental, sino acompañarte para que puedas tomar una decisión informada, sintiéndote seguro y bien atendido en cada paso del proceso.

Si te han dicho que tienes una cordal incluida, si presentas molestias o si simplemente quieres saber qué tratamiento necesitas, agendar una cita puede ser el comienzo para resolver tu caso a tiempo y con tranquilidad.

Si tienes un diente incluido, este es el momento de revisarlo

Si sospechas que puedes tener un diente incluido, una cordal retenida o ya te lo han mencionado en una radiografía, mi recomendación es no dejarlo pasar. En muchos casos, una valoración a tiempo permite entender con claridad qué está ocurriendo, si realmente necesitas tratamiento y cuál es la mejor forma de manejar tu caso antes de que aparezcan molestias mayores o el procedimiento se vuelva más complejo.

En mi consulta, evalúo cada caso de forma personalizada para ayudarte a tomar una decisión con tranquilidad. Si quieres saber si tu diente incluido necesita seguimiento, ortodoncia o cirugía, te invito a agendar una cita conmigo. Juntos podemos revisar tu caso y definir el tratamiento más adecuado para tu salud oral y tu bienestar.

Preguntas frecuentes sobre extracción de dientes incluidos

La extracción de dientes incluidos es un procedimiento quirúrgico que realizo cuando una pieza dental no ha podido salir de forma normal y permanece atrapada dentro del hueso o cubierta por la encía. Esto puede ocurrir con cordales, colmillos o premolares. El objetivo es retirar ese diente cuando su posición puede causar molestias, inflamación, presión sobre otras piezas o dificultar un tratamiento de ortodoncia. Antes de indicar la cirugía, siempre valoro la posición del diente, su nivel de complejidad y el beneficio real de intervenirlo.

Los dientes incluidos son aquellos que no lograron erupcionar correctamente y permanecen total o parcialmente dentro del hueso o la encía. Los casos más frecuentes suelen ser las cordales o terceros molares, pero también pueden presentarse colmillos incluidos y, en algunos pacientes, premolares retenidos. Cada uno tiene características distintas y no todos requieren el mismo manejo. Por eso, cuando identifico un diente incluido, no me enfoco solo en el nombre del diente, sino en su posición, en su relación con las piezas vecinas y en el efecto que puede tener sobre la mordida y la salud oral.

La cantidad de piezas que se pueden extraer en una sola cirugía depende del caso clínico, del tipo de dientes involucrados y de la condición general del paciente. Hay personas en las que es posible planear la extracción de varias piezas en el mismo procedimiento, especialmente cuando se trata de cordales incluidas. Sin embargo, esa decisión no debe tomarse de forma general. Lo correcto es valorar si hacerlo al mismo tiempo es conveniente, seguro y cómodo para el paciente. Mi prioridad siempre es planear un tratamiento que sea responsable, bien tolerado y adaptado a la complejidad real del caso.

La exodoncia de incluido es el término que se utiliza para describir la extracción quirúrgica de un diente que no ha salido de manera normal. En otras palabras, significa retirar un diente incluido o retenido que permanece dentro del hueso o cubierto por la encía. Es un concepto técnico, pero para el paciente lo más importante es entender que se trata de una cirugía planificada según la posición del diente y el grado de dificultad del caso. No todas las extracciones son iguales, y precisamente por eso cada procedimiento debe definirse después de una valoración completa.

En la práctica diaria, muchas veces estos términos se usan como sinónimos, porque ambos describen un problema en la erupción dental. Cuando hablo de un diente incluido, me refiero a una pieza que no logró salir como debería y permanece dentro del hueso o bajo la encía. El término diente retenido también se utiliza para describir un diente que quedó detenido en su proceso de salida. Más allá del término, lo verdaderamente importante es entender la posición del diente y definir si necesita seguimiento, manejo con ortodoncia o una cirugía de dientes incluidos.

No, no siempre. Esa es una de las dudas más comunes, y la respuesta depende de cada caso. Hay dientes incluidos que pueden requerir cirugía porque generan dolor, inflamación, infección, presión sobre otras piezas o dificultades en la mordida. Pero también existen casos en los que el manejo debe valorarse junto con ortodoncia o incluso vigilarse antes de tomar una decisión. Mi enfoque no es indicar extracción de forma automática, sino determinar si esa cirugía realmente aporta beneficios para la salud oral del paciente y si es el momento adecuado para realizarla.

Durante el procedimiento, el paciente no debería sentir dolor porque la cirugía se realiza con el tipo de anestesia indicado para cada caso. Después de la extracción, sí puede aparecer molestia, inflamación o sensibilidad, especialmente en las primeras horas y durante los primeros días, pero eso forma parte de la evolución normal. La intensidad puede variar según la complejidad del procedimiento y la respuesta individual de cada persona. Por eso, además de realizar una planeación cuidadosa, siempre doy indicaciones claras para que el posoperatorio sea más tranquilo y el paciente se sienta acompañado durante su recuperación.

La recuperación no es exactamente igual en todos los pacientes, porque depende de la posición del diente, del tipo de cirugía realizada y de la respuesta de cada organismo. En general, durante las primeras horas y los primeros días puede haber inflamación, molestia y sensibilidad al masticar o abrir la boca. Lo esperable es que esos síntomas mejoren progresivamente. Más que pensar en un único tiempo fijo, prefiero explicarle a cada paciente qué puede esperar según su caso. Una buena planificación quirúrgica y seguir correctamente las recomendaciones hacen una gran diferencia en la recuperación.

Referencias

MedlinePlus. (2024, 31 de marzo). Impacted tooth. U.S. National Library of Medicine. https://medlineplus.gov/ency/article/001057.htm

Aviso importanteEste contenido es de caracter informativo y educativo. No reemplaza la consulta, el diagnostico ni las recomendaciones de un profesional de la salud. Cada caso es diferente y debe ser evaluado de manera individual. Si tiene dudas sobre su situacion particular, consulte directamente con su especialista.
Dra. Carolina Gil – Estética Dental de Alta Calidad

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Dra Carolina Gil - Cirugía Maxilofacial Bogotá
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